En Singapur aumentan los casos con foco en refugios de trabajadores extranjeros hacinados
Singapur, el país insular asiático convertido hasta ahora en un ejemplo a nivel mundial por contener el coronavirus, trasladó temporariamente a 700 trabajadores extranjeros después de que aumentaran los casos en dormitorios de migrantes hacinados.
Los trabajadores fueron alojados en la Academia de Defensa Civil (CDA), entre otras instalaciones, informó en su página online el diario The Straits Time.
Otros empleados extranjeros fueron transportados a cuatro edificios pertenecientes al Ministerio de Educación y centros deportivos, luego de que se registraran 447 nuevos casos de coronavirus, 404 de ellos (el 90%) por infecciones en dormitorios de migrantes.
Las últimas cifras brindadas por el Ministerio de Sanidad de la ciudad-estado son las más altas dadas hasta el momento en ese país asiático, donde ya se registraron 10 muertos, según la universidad estadounidense Johns Hopkins.
De la cifra total de 3.699 contagios registrados en el país, al menos 1.800 infecciones tienen su origen en dichos alojamientos, según los datos del ministerio reproducidos por la agencia de noticias EFE.
Singapur tiene una población de algo más 5,6 millones de habitantes y depende en gran medida de la mano de obra extranjera para los trabajos manuales y menos cualificados, como la construcción.
Se calcula que hay unos 200.000 trabajadores, en su mayoría procedentes de subcontinente indio, que viven en condiciones de hacinamiento e insalubridad,informó el diario local The Straits Times.
La ONG local Transient Workers Count Too (TWC2), dedicada a defender los derechos de los migrantes en Singapur señaló en un comunicado que «el confinamiento masivo en dormitorios es una estrategia arriesgada».
También señaló que «dichos alojamientos están diseñados para una densidad muy alta» y opinó que «el distanciamiento social es imposible cuando muchos trabajadores comparten la misma habitación».
Además, la organización criticó el bajo número de tests de coronavirus realizados entre la comunidad de trabajadores extranjeros y el hecho de que el gobierno haya dado licencia a las empresas que los contratan para que recorten sus sueldos hasta un 25%.
Singapur, que fue uno de los primeros países en detectar el Covid-19 fuera de China -origen de la pandemia en diciembre-, actuó con rapidez para restringir las conexiones con los países más afectados, y logró rastrear los movimientos de los infectados con bastante eficiencia y ayudado por la tecnología.
En esa línea, cerró colegios y lugares de entretenimiento, entre otras medidas, por las cuales llegó a ser citado como ejemplo a seguir por los expertos de la Organización Mundial de la Salud (OMS).
Por otra parte, las autoridades continuaban cobrando multas de 212 dólares estadounidenses a las personas que no llevaban mascarillas en la calle durante el periodo de emergencia por la pandemia.
Según informes de la revista médica británica The Lancet, los sistema de salud de Hong Kong, Japón y Singapur adoptaron rápidamente una serie de medidas para controlar en gran medida la expansión de la pandemia.
En las tres regiones se pusieron en práctica una serie de estrategias para controlar a los viajeros que venían de zonas con numerosos contagios como China continental, norte de Italia, Irán y Corea del Sur, informó el diario el País, de Madrid.
Singapur, llamada «La perla de Asia», paso de ser una isla pobre a convertirse en uno de los mayores centros financieros del mundo.
Después de dejar atrás el colonialismo británico, este país asiático se independizó de Malasia en 1965 bajo el liderazgo del ex primer ministro Lee Kuan Yew, a quien se considera el artífice de ese milagro económico, tras ocupar ese puesto en el gobierno durante más de 30 años.
Con un modelo capitalista de control estatal, Lee puso en marcha una serie de reformas para sacar a Singapur de la miseria y convertirlo en un país industrializado y moderno.
