Inflación: a quién afecta más la suba de precios
La inflación de septiembre fue la más alta de las últimos años y esa es una realidad estadística. Pero el desagregado de esa información es mucho más dramática: la suba de precios afecta de manera desigual y golpea fuertemente a los sectores más vulnerables y que menos recursos tienen para afrontar una contingencia. El resultado está a la vista: más pobreza y desigualdad.
La inflación de Mendoza fue del 7,6 por ciento, pero si se anualiza es del 44% y durante todo el 2018 ya supera el 37,2%. Pero ese indicador general no refleja el impacto particular que tiene sobre distintos sectores. Esto es, por ejemplo, porque la canasta de productos que cada familia requiere varía y, sobre todo, la proporción de ingresos que vuelca cada para las compras varía. Las familias vulnerables gastan mucho más en alimentos que una familia que tiene altos ingresos. Por eso el impacto es desigual.
Para entender ese impacto desigual puede valer un ejemplo. Los alimentos aumentaron un 7,5% (en promedio) y son el principal componente de la inflación de septiembre. Hay productos que aumentaron muy por encima de lo que dice el índice general. Los fideos secos guiseros, base de una comida tradicional, aumentaron en un mes 20,1%. El arroz, otro alimento básico, subió un 16% en septiembre. El aceite, subió un 18%, las hamburguesas congeladas un 20,4%. El pan francés subió un 16,7%. Un almuerzo típico de una familia en septiembre subió más de un 10%. La lista de precios la publica el Indec, aunque tiene un delay importante. La leche fresca, por ejemplo, figura a un precio de 28 pesos, cuando no se consigue por menos de 32.
Si se toman datos gruesos, en un año se hizo más barato salir a pasear en Mendoza que comer. La inflación el “esparcimiento” en 12 meses fue del 26%. La de los alimentos del 40%.
La otra desigualdad que se genera es respecto a los ingresos. Quienes tienen trabajo regular y en blanco tienen herramientas para amortiguar, al menos en parte, el impacto. Los empleados estatales de Mendoza, por ejemplo, mantienen el poder adquisitivo de su salario con la llamada “cláusula gatillo” que ata los ingresos al índice de inflación. Los trabajadores que están en la informalidad, no tienen forma de adecuar sus ingresos. En Argentina casi la mitad de los asalariados está por fuera del sistema.
